Descubre la realidad de tu existencia
¿Qué es Dios?
Dios es la Energía Creadora, fuente de toda armonía y de toda existencia.
Dios es una Energía Creadora perfecta y armoniosa, de la cual procedemos todos los espíritus.
Los espíritus somos la creación de Dios, seres creados con una esencia espiritual y destinados a existir infinitamente. Por ello, nuestra verdadera naturaleza no es material, sino espiritual.
Dios es el Creador; nosotros somos sus creaciones. Nuestra existencia tiene su origen en Él.
¿Como el Creador nos Creó?
El Creador nos creó a todos en un mismo momento, mucho antes de que existiera el universo físico.
Nuestra creación fue espiritual desde el principio. Dios nos dotó de armonía espiritual, libertad y una esencia propia, para que pudiéramos vivir infinitamente en comunión con Él.
Por lo tanto, nuestra existencia no comenzó con el nacimiento de nuestro cuerpo humano. Somos espíritus creados por Dios desde antes de la existencia del universo material, y nuestra verdadera naturaleza es espiritual.
Fuimos creados en armonía para convivir con el Creador en la eternidad.
¿Dios nos castiga si no hacemos lo que él manda?
No. Dios, nuestro Creador, no se impone sobre nosotros, no nos da órdenes ni nos castiga de ninguna manera.
Dios es la fuente de toda armonía y amor. Al crearnos, nos dio libre albedrío y la capacidad de elegir nuestro propio camino. Por eso, el sufrimiento que podemos experimentar no debe entenderse como un castigo divino.
El Creador no castiga a sus creaciones; nos guía para recuperar nuestra total armonía espiritual.
¿Quiénes son los Espíritus?
El espíritu es el “YO” consciente del ser humano, la esencia inteligente que constituye nuestra verdadera identidad.
A través de la mente, el cerebro y el sistema nervioso, el espíritu dirige, percibe y expresa sus acciones mediante el cuerpo humano.
En otras palabras, el cuerpo es el instrumento, mientras que el espíritu es el ser consciente que lo utiliza y lo dirige.
¿Existen espíritus malos y buenos?
No desde el punto de vista de la creación de Dios.
Dios, la Energía Creadora, nos creó a todos en perfecta armonía espiritual. Ningún espíritu fue creado bueno o malo, ni destinado al error.
Sin embargo, algunos seres nos hemos apartado de esa pureza y armonía original. Como consecuencia, nuestra vibración espiritual se encuentra en un estado de desarmonía, es decir, en error.
El sufrimiento espiritual no es resultado de una creación imperfecta, sino de la pérdida de armonía del propio ser y de su alejamiento de la condición espiritual para la cual fue creado.
¿Los espíritus con falta de armonía pueden cambiar?
Sí. La posibilidad de cambiar forma parte de uno de los grandes atributos con los que el Creador nos dotó: la libertad.
Fuimos creados con la capacidad de elegir. Esa libertad nos permitió, en su momento, alejarnos de la armonía y de nuestra condición espiritual junto a Dios.
Y esa misma libertad nos ofrece hoy la posibilidad de elegir el camino de regreso a Él, recuperar nuestra armonía espiritual y reencontrarnos con la pureza con la que fuimos creados.
El alejamiento fue un accidente del espíritu.
¿Los espíritus pueden atravesar cuerpos físicos?
No. Los espíritus no atraviesan los cuerpos físicos, porque el espíritu y el cuerpo humano pertenecen a dimensiones diferentes.
Existen dos dimensiones fundamentales: la dimensión física, en la que se encuentra el universo material y los cuerpos humanos que habitamos, y la dimensión espiritual, en la que existe nuestro verdadero ser: el espíritu.
Aunque el espíritu se vincula y se relaciona con el cuerpo humano durante nuestra experiencia en esta dimensión, no se encuentra físicamente dentro del cuerpo ni puede atravesar la materia.
Podemos entender nuestra existencia como una realidad bidimensional: nuestro cuerpo pertenece a la dimensión física, mientras que nuestro espíritu pertenece a la dimensión espiritual. Ambas dimensiones se conectan durante nuestra experiencia humana, pero cada una conserva su propia naturaleza.
¿Los espíritus pueden entrar en mi cuerpo?
No. Nuestro cuerpo humano está protegido por un cuerpo energético, que actúa como una envoltura y nos proporciona la energía necesaria para desenvolvernos en la dimensión física.
Al mismo tiempo, el cuerpo energético cumple una función de protección espiritual. Cuando se encuentra fortalecido y en armonía, ayuda a mantenernos protegidos frente a vibraciones o entidades espirituales que se encuentran en desarmonía y con las cuales podemos entrar en contacto o que pueden acercarse a nosotros.
¿Los espíritus; pueden mover objetos físicos?
No. Un objeto o cuerpo físico solo puede ejercer una acción directa sobre otro objeto o cuerpo físico, porque ambos pertenecen a la misma dimensión material.
Los espíritus, al pertenecer a la dimensión espiritual, no pueden intervenir físicamente sobre la materia. Por lo tanto, no pueden mover objetos, mecer un sillón, apagar o encender luces, abrir puertas ni realizar otras acciones físicas por voluntad propia.
El espíritu puede relacionarse con la dimensión física a través de su conexión con el cuerpo humano, pero no puede actuar directamente sobre la materia desde la dimensión espiritual.
¿Se pueden ver los espíritus?
Los espíritus pertenecen a la dimensión espiritual y, por esta razón, no pueden ser vistos directamente con nuestros ojos físicos.
Sin embargo, pueden ser percibidos mediante la actividad intuitiva de nuestra mente, conocida como mediumnidad. En determinadas circunstancias, esta percepción puede ser tan clara e intensa que llega a producir la sensación de ver al espíritu con los propios ojos.
¿Podemos comunicarnos con los espíritus en la dimensión espiritual?
Sí. Todos los seres humanos poseemos la capacidad de establecer comunicación con la dimensión espiritual. Esta comunicación puede manifestarse a través de la intuición, una facultad inherente de la mente que permite percibir o recibir impresiones provenientes del ámbito espiritual.
Esta capacidad, conocida también como mediumnidad, forma parte de las facultades naturales del ser humano y puede desarrollarse mediante el conocimiento y la práctica espiritual.
¿Qué es la mente?
La mente es un sistema etéreo que actúa como vínculo entre el espíritu y el cerebro. Junto con el cuerpo energético, participa en la recepción, identificación y codificación de las vibraciones e intenciones espirituales, transformándolas en pensamientos, ideas y percepciones.
A través de la intuición, una facultad propia de la mente, podemos percibir e interpretar las intenciones y vibraciones provenientes de otros espíritus.
En este sentido, la mente sirve como puente entre la dimensión espiritual y nuestra experiencia consciente en la dimensión física.
¿Qué tipo de comunicaciones espirituales podemos tener?
El tipo de comunicación espiritual que podemos percibir depende, en gran medida, de nuestro estado espiritual, nuestras intenciones y nuestra disposición espiritual.
Podemos comunicarnos con nuestro guía espiritual, cuya misión es acompañarnos y orientarnos en nuestro proceso de evolución espiritual, incluyendo las inspiraciones provenientes de Dios y los redentores. También podemos percibir o recibir comunicaciones de seres queridos que han dejado atrás sus cuerpos humanos, manteniendo con nosotros un vínculo espiritual.
Sin embargo, cuando nuestro estado espiritual se encuentra en desarmonía, nuestras propias vibraciones e intenciones pueden favorecer el acercamiento de entidades que se encuentran en un estado espiritual similar y que comparten esa misma desarmonía.
Por eso, cultivar la armonía espiritual, las buenas intenciones y el conocimiento es fundamental para establecer comunicaciones espirituales positivas y beneficiosas.
¿Si somos espíritus, porque tengo un cuerpo humano?
La vida humana es una oportunidad para nuestra evolución espiritual. Al habitar un cuerpo humano, tenemos la posibilidad de experimentar realidades que pueden ayudarnos a recuperar la armonía espiritual que hemos perdido.
A través de la experiencia humana podemos conocer y vivir el amor de una madre, el calor de un hogar, los vínculos familiares, la solidaridad y el amor hacia los demás. Estas experiencias nos ofrecen la oportunidad de alejarnos progresivamente de la desarmonía espiritual en la que nos encontramos y avanzar hacia una mayor comprensión de nuestra verdadera naturaleza.
Desde esta perspectiva, la experiencia humana también nos permite sanar las heridas y traumas espirituales que han limitado nuestra capacidad de percibir al Creador. La oportunidad de una experiencia humana es parte de un proceso de aprendizaje, transformación y recuperación que depende en nuestro actuar facilita la armonía espiritual.
Nuestro cuerpo humano, entonces, no es nuestra verdadera identidad, sino el instrumento que el espíritu utiliza para vivir esta experiencia, aprender, evolucionar y recuperar su conexión con el Creador.
¿Entonces existe la reencarnación?
Sí. La reencarnación es una oportunidad que tiene el espíritu para regresar a la dimensión humana y habitar un nuevo cuerpo, con otros padres, otra familia y nuevas circunstancias de vida.
Cada experiencia humana ofrece al espíritu nuevas oportunidades para aprender, superar sus desarmonías, sanar sus traumas y avanzar en su evolución espiritual.
La reencarnación no es un castigo ni una imposición, sino una nueva oportunidad que el espíritu puede utilizar para continuar su camino hacia la armonía y recuperar progresivamente su conexión con el Creador.
¿Qué significa la muerte?
La muerte es la separación del espíritu del cuerpo humano. El cuerpo pertenece a la dimensión física y, al finalizar la vida humana, permanece en ella; pero el espíritu, que es nuestra verdadera identidad, no muere.
Desde esta perspectiva, la muerte no representa el final de nuestra existencia, sino la transición de regreso a la dimensión espiritual, nuestra verdadera realidad.
Somos seres espirituales creados por Dios, y nuestra esencia es infinita. Por eso, nuestra existencia no termina con la muerte del cuerpo humano; el espíritu continúa su camino de evolución y aprendizaje.
La muerte es el final de una experiencia humana, no el final de nuestra existencia.
¿Cuándo dejamos nuestros cuerpos que pasa?
Cuando dejamos nuestro cuerpo humano, regresamos a nuestro estado natural: la dimensión espiritual. La muerte, desde esta perspectiva, no es el final de nuestra existencia, sino el paso de una experiencia humana a nuestra realidad espiritual.
Al regresar a la dimensión espiritual, podemos reencontrarnos con familiares y amigos que ya han dejado su condición humana. Ellos pueden recibirnos, acompañarnos y ayudarnos a reconocer y recuperar el nivel de armonía espiritual que nos corresponde.
Sin embargo, si durante nuestra experiencia humana no logramos avanzar en nuestra evolución espiritual, también podemos encontrarnos con espíritus que permanecen en desarmonía o en error, algunos de los cuales pudieron haber estado vinculados con nosotros durante nuestra vida.
Pero el camino no termina allí. Siempre existe una nueva oportunidad para cambiar, aprender, recuperar la armonía y continuar nuestra evolución espiritual.
¿Si no adquirimos evolución espiritual vamos al infierno?
No. No existe un castigo eterno ni un infierno impuesto por Dios. El Creador no castiga a sus creaciones.
Cuando dejamos nuestro cuerpo humano, conservamos nuestra libertad de elegir el camino que queremos seguir. Podemos permanecer en la desarmonía espiritual y continuar vinculados al error del que nos hemos alejado, o podemos elegir acercarnos al Bien, recuperar nuestra armonía y continuar nuestro proceso de evolución espiritual.
No existe una condena perpetua. Cada espíritu tiene la posibilidad de cambiar, aprender y avanzar. La evolución espiritual es un proceso continuo, y siempre tenemos la oportunidad de elegir nuevamente el camino hacia la armonía y nuestra unión con el Creador.
¿Qué es el Bien?
El Bien es el conjunto de espíritus que, unidos en armonía, trabajan por el bienestar y la evolución espiritual de sus hermanos. Su propósito es acompañar, orientar y ayudar a aquellos seres que buscan superar la desarmonía y avanzar en su camino de evolución espiritual.
Entre estos espíritus se encuentran los Redentores, seres espirituales que dedican su labor al proceso de redención y evolución de la humanidad. Entre ellos reconocemos a Jesús de Nazaret, José de Nazaret y María de Jericó.
El Bien representa, así, la unión de aquellos espíritus que trabajan para ayudar a otros a recuperar su armonía espiritual y acercarse nuevamente al Creador.
¿Quién es Jesús de Nazaret?
Jesús de Nazaret no es Dios.
Es un espíritu, como cada uno de nosotros, pero con una diferencia fundamental: Jesús nunca perdió su armonía espiritual ni se desvinculó de la percepción del Creador.
En una familia de siete hijos, Jesús fue el sexto hijo biológico de María de Jericó y José de Nazaret. Su misión fue traer a la humanidad conocimientos y prácticas espirituales, destinados a ayudarnos a restablecer nuestro vínculo con el Creador y recuperar nuestra armonía espiritual.
Durante su vida en Galilea, Jesús mantuvo en todo momento su estado de armonía espiritual. El error y la desarmonía pudieron causar dolor a su cuerpo físico y también afectar a quienes lo seguían, pero nunca lograron provocar en él una respuesta de odio, rencor o desarmonía espiritual hacia quienes buscaban destruirlo.
Jesús decía: “Donde estoy yo, está Dios”. Esta expresión refleja que su esencia espiritual, plenamente armonizada, permanecía en constante comunicación con el Creador. Jesús recurría a Dios en busca de orientación, fortaleza y guía para cumplir su misión.
Como ser humano, Jesús experimentó las mismas realidades físicas que nosotros: hambre, trabajo, cansancio, dolor, rechazo y sufrimiento. También tuvo que enfrentarse a la avaricia, el odio y el rencor de seres humanos que se encontraban en desarmonía espiritual. Estas eran experiencias nuevas para él, esas condiciones no existen en la dimensión espiritual de plena armonía junto al Creador, pero formaron parte de su vida humana.
Jesús también vivió una vida familiar. Fue hijo, hermano, tío y padre. Como otros seres humanos, tuvo vínculos familiares y contrajo matrimonio con Magdalena, un espíritu cercano a su purificación y evolución espiritual, y a quien reconocemos también como su más cercana apóstol.
De esa unión nacieron tres hijos: primero un varón y posteriormente dos niñas. Al momento de la crucifixión de Jesús, el niño tenía siete años; una de las niñas tenía cinco años y la menor apenas unos meses de edad.
Jesús de Nazaret, por tanto, es un ser espiritual que vivió una experiencia humana sin privilegios, sin perder su armonía y percepción del Creador, y cuya misión fue transmitir el conocimiento y las prácticas espirituales necesarias para ayudarnos a reencontrar la verdad de nuestra existencia.
¿Por qué le llamamos Redentores a Jesús María y José?
Los llamamos Redentores porque Jesús de Nazaret, María de Jericó y José de Nazaret son tres espíritus que, manteniéndose en plena armonía espiritual, voluntariamente pidieron a Dios venir a la dimensión humana y habitar cuerpos humanos con una misión de amor.
Su propósito fue acercarse a sus hermanos en una experiencia humana para transmitir los principios del Creador, compartir el conocimiento espiritual y enseñarnos el camino hacia la recuperación de nuestra armonía y nuestro vínculo con Dios.
Su misión no fue imponernos una doctrina, sino ofrecernos el conocimiento y las prácticas espirituales necesarias para que, mediante nuestra propia libertad y voluntad, podamos iniciar el camino de regreso hacia el Creador.
¿El Maestro Jesús de Nazaret se manifiesta hoy día en la institución?
Sí. El Maestro Jesús de Nazaret continúa manifestándose utilizando la mente de un ser humano como medio para transmitir directamente los conocimientos relacionados con su obra redentora, conocida en su tiempo como “La Idea Nueva”.
La doctrina de los Discípulos de Jesús de Nazaret no es dogmática. No se basa en libros considerados sagrados. Su fundamento son las enseñanzas que, Jesús continúa transmitiendo en la actualidad a través de la mente de un ser humano.
Estas comunicaciones forman parte de nuestra literatura espiritual y permiten recuperar, profundizar y ampliar el conocimiento de aquella obra redentora que Jesús presentó durante su misión humana bajo el nombre de “La Idea Nueva”.
De esta manera, entendemos que la enseñanza de Jesús no pertenece al pasado: continúa siendo transmitida y actualizada hoy, para orientar al ser humano en su proceso de evolución y en la recuperación de su vínculo con el Creador.
¿Qué es la asistencia espiritual que se transmite en las Templos?
El Bien transmite asistencia espiritual para todo nuestro entorno material y espiritual.
La terapia vibratoria espirituales que transmiten los espíritus del Bien ayudan al funcionamiento de nuestros cuerpos humanos, reforzando las energías espirituales, la energía de nuestro cuerpo energético, y órganos de nuestros cuerpos.
En la parte espiritual esa ayuda calma nuestros estados espirituales trayéndonos paz y tranquilidad.
¿Cómo se fundó los Discípulos de Jesús de Nazaret?
Los Discípulos de Jesús de Nazaret fueron fundados por Eugenio Portal y Blanca Aubreton de Lambert, quienes asumieron la misión de establecer una institución dedicada a preservar y continuar la enseñanza espiritual transmitida por Jesús de Nazaret.
El 1 de noviembre de 1917, en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, y por indicación de Dios, ambos iniciaron esta tarea redentora con el propósito de crear una institución que permitiera recuperar y transmitir los conocimientos y prácticas espirituales enseñados por Jesús de Nazaret hace aproximadamente dos mil años.
Eugenio Portal y Blanca Aubreton de Lambert, desde la dimensión espiritual de armonía, se habían comprometido con Dios para llevar adelante la misión de recuperar las enseñanzas y prácticas espirituales originales de Jesús de Nazaret, que con el paso de los siglos habían sido modificadas, interpretadas o alteradas.
Su propósito era, por tanto, retomar y continuar la transmisión de aquellos conocimientos y prácticas espirituales que Jesús presentó durante su misión humana bajo el nombre de “La Nueva Idea”.
Desde su fundación, la institución ha extendido su presencia a distintos lugares del mundo. Actualmente cuenta con 360 templos inaugurados en América del Norte, América del Sur, Europa y Australia, formando una comunidad internacional dedicada al estudio y la práctica de estas enseñanzas espirituales de Jesús de Nazaret.
Nuestro Propósito
El motivo de nuestra fundación es reconectar a la humanidad con Dios, y el reconocimiento, estudio y expansión del Conocimiento Espiritual que Jesús de Nazaret transmitió durante su tiempo en la tierra y sigue transmitiendo desde la dimensión espiritual de armonía, mostrando a la humanidad la verdad sobre la existencia del espíritu en todas sus manifestaciones.
Quienes somos
Los Discípulos de Jesús de Nazaret es una organización religiosa/espiritual. Hasta hoy contamos con 360 templos en el mundo, están ubicadas en Sudamérica, Estados Unidos, Europa y Australia.